La red criminal de los “Petrofactureros” inyectó millones de pesos a los despachos del Gobernador de Nuevo León bajo el descarado disfraz de “honorarios”.
El millonario cuento de hadas de Samuel García se derrumba por completo tras revelarse su asqueroso vínculo con las mafias del huachicol. Mientras el Gobernador finge limpiar el estado, el despacho familiar de su padre y su hermano recibió una millonaria lluvia de dinero negro. Las pruebas son contundentes y dejan en evidencia que la riqueza que presumen en las redes sociales proviene de negocios sumamente oscuros.
La fiscalía general de la República desmanteló la red delictiva apodada “Los Petrofactureros”, un monstruo de cuarenta empresas fantasma dedicadas al saqueo de combustible. En el centro de este lodo financiero aparece Jesús Ricardo Puente, un peligroso capo del huachicol que financiaba directamente a los García. Este delincuente operaba con total impunidad una comercializadora de lubricantes que movía miles de millones de pesos robados al pueblo.
Documentos oficiales y facturas idénticas comprueban que el despacho GMA Firma Jurídica Fiscal cobró más de quince millones de pesos ensangrentados. Este descarado esquema de lavado de dinero disfrazaba las jugosas ganancias del robo de hidrocarburos como simples y falsos “servicios profesionales”. El descaro de la familia es tal que emitieron múltiples comprobantes fiscales mientras el capo bajo investigación criminal engordaba sus cuentas de banco.
La ambición desmedida de la dinastía García Mascorro hoy los tiene al borde de la cárcel por traicionar y saquear al pueblo mexicano. El imperio de mentiras del “nuevo Nuevo León” se ahoga en el combustible robado que llenó sus insaciables y corruptas cuentas bancarias. Las autoridades federales prometen ir hasta las últimas consecuencias contra estos políticos ladrones que pactaron con la peor delincuencia del país.